Apotegmas

Quién jamás sufrió, difícilmente entenderá la verdadera intensidad de un momento de felicidad.Tanto fingió el alma ser buena, que Dios la premió con el propio olvido de sus pecados. Entonces creyó que cuando abandonara su cuerpo no iría al infierno.
Cuando sólo quedaba un hombre sobre la tierra, el ángel de la muerte lloró. Ambos tenían los días contados.
La muerte nos quita a quienes amamos y es doloroso. La vida nos quita a quienes amamos y es mucho más doloroso.
Quién afirma que algo es una insignificancia, seguramente nunca tuvo un mosquito en su habitación a la hora de dormir.
La religión y la filosofía nos conceden conocimientos muy útiles a la hora de intentar explicar lo inexplicable.
Si ves una luz al final del túnel, evita ir hacia ella; al menos asegúrate de no estar ebrio y tirado en medio de la vía.

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